7 frases que nunca debemos decirle a nuestro hijo

Hay veces que estamos agotados de una situación o, al llegar a casa, nuestro hijo está sensible y no para de llorar por todo. Estás de los nervios de punta y es normal, pero, aun así, debemos de evitar caer en los tópicos con nuestros hijos, porque una palabra que decimos sin pensar puede repercutirlos.

Ante todo, esto debemos evitar decir o hacer ciertas cosas como:

  1. Decirle que no lo queremos: Tu hijo debe saber que haga lo que haga siempre será querido, no por eso quiere decir que será apoyado. Para ello debemos decirle que no nos gusta lo que hace, nunca decirle que ya no lo queremos por esta u otra conducta. No debemos hacer que nuestro hijo dude de nuestro afecto.
  2. Dejar de prestarle atención cuando el niño se porta bien: Si necesitamos tiempo para nosotros, cosa que es normal, no debemos dar largas a nuestro hijo diciéndole “ahora voy”, si nunca vamos a ir. Para ello es mejor comentarle la situación, “ahora voy a tumbarme un poco, puedes venir aquí conmigo y que me cuentes qué tal tu día” o “ahora necesito descansar, cuando acabe hacemos algo juntos”. Siempre cumpliendo lo que le hayamos dicho. De esta forma tu hijo comprenderá que necesitas tiempo para ti y que eso no quiere decir que no quieras estar con él.
  3. Coaccionar e imponer nuestras ideas: Está claro que cada uno piensa que lo suyo es lo mejor, pero, conforme nuestro hijo crece, sus ideas evolucionan y con ellas su comportamiento, pero esto no quiere decir que no sea correcto. Debemos ser flexibles y dejarle margen de elección, siempre aconsejando cuando vemos que la situación se torna peligrosa o cuando se nos pide consejo. De esta forma nuestros hijos aprenderán que sus acciones tienen consecuencias y que no ocurre nada por equivocarse, lo bueno de cometer un error es que aprendemos de ellos. Cuidado con ser agobiantes y estar encima suya, no pasa nada porque se equivoquen, todos cometemos errores. Y, por favor, evitemos el “ya lo veía yo venir” o el “claro, eso te pasa por hacer esto o lo otro“, todos nosotros desde que nacemos hasta que morimos estamos en constante experimentación con el medio ambiente, dejemos cabida a la equivocación.
  4. Obviar sus emociones o no dejar que se expresen: Debemos tener en cuenta sus sentimientos y apoyarlo en la gestión de sus emociones, ya que sabemos cada vez más la importancia de un adecuado desarrollo emocional. Si nuestro hijo se cae y se hace daño y comienza a llorar, no es adecuado decirle no ha pasado nada, es lógico que llore si se ha hecho daño y por tanto debemos decirle que entiendes que se ha hecho daño. Sin dramatizar comprendemos y apoyamos sus sentimientos.
  5. Tener cuidado con lo que decimos: A veces usamos coletillas que se pueden convertir en eslóganes peligrosos, comentarios como: “eres tonto”, “eres un pesado”, “déjame en paz”, son comentarios que pueden calar hondo en la mente de nuestros hijos, sencillamente, porque se lo decimos nosotros, sus padres. Debemos y podemos evitar esos tipos de comentarios que no benefician para nada la autoestima y la comunicación con nuestros hijos.
  6. Darle todos los caprichos: No establecer límites y normas, dejando que los niños hagan y deshagan como quieran es peligroso y contraproducente. Es erróneo pensar que ese tipo de libertad va a hacer que nuestro hijo se desarrolle de forma más feliz, si no, todo lo contrario, tomará en su responsabilidad todo lo que pueda generándole ansiedad y sintiéndose perdido. En cambio, cuando un niño tiene límites y normas sabe dónde debe moverse, lo que le tranquiliza y hace que su desarrollo sea más feliz. Los niños deben comprender que viven en una sociedad que se rige por normas y leyes del comportamiento, lo que, además, les ayudará en la gestión de sus impulsos. Siempre podemos animarlo a ser curioso, pero eso no implica no tener límites.
  7. Castigar físico: No es un método adecuado de educación ya que no evita que el niño haga la conducta no deseada y puede aprender que todo lo que quiere se consigue a través de la fuerza y la violencia.

En caso de que hagamos algo de forma incorrecta, siempre podemos pedir perdón, somos seres humanos que comenten errores y nuestros hijos deben saber que también hacemos las cosas mal y que podemos darnos cuenta de nuestras faltas y pedir perdón. Esto nos acercará a nuestros hijos y nos hará más humanos.

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